SENPERENA
Para encontrar al último de los grandes Honky-Tonkers quizá no tengamos que ir muy lejos, sino a la orilla misma del Cantábrico. Acaso descubramos entonces que es de filiación donostiarra y que se llama nada menos que Joserra Senperena.
La suposición no es imposible y así lo demuestra el pianista en este nuevo álbum titulado "Dardaren interpretazioa", inspirado de manera directa en la excelente obra poética de Harkaitz Cano, de donde toma, pieza a pieza, cada uno de sus títulos.
Dos universos paralelos, (música y literatura, arte sonora y palabra escrita) siempre al borde de la ruptura, salvo en contados casos como éste, donde la armonía de ambos mundos subjetivos es sorprendentemente efectiva y equiparable.
(Hay un ejemplo muy notable de este feed-back creativo entre Harkaitz Cano y Joserra Senperena: En tres de las piezas, el poeta mismo reemplaza sus originales por otros tantos poemas inéditos, y éstos los escribe ex profeso como un acto de retribución a la música emanada de aquéllos).
Senperena ha creado 13 números instrumentales para piano, contrabajo y batería, a la manera, efectivamente, de la tradición honky-tonky, pero con una pulsación tan personal e inconfundible que se diría que estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo género de blues.
Este es el blues abstracto, el blues platónico e intelectual, de precisión cronométrica al tiempo que repleto de sensibilidad y evocación. Un blues sabiamente contenido, nunca copioso ni exuberante; De notas espaciadas y silencios hipnóticos; de repeticiones y fraseos al modo de salmos tristes o agridulces; de pasajes portadores de tan singular belleza que se desearía hacer de la escucha del álbum un bucle de ciclo contínuo in aeternum.
Senperena ha conseguido empapar su obra de la visión alucinada del poeta Harkaitz Cano, y sublimar la palabra en sonido como sólo los alquimistas sabrían hacerlo.
Los motivos del poeta son sus motivos: rascacielos de New York, los bajos fondos, los márgenes portuarios, la multitud indescifrable, la infinita soledad... Los versos se transmutan en acordes perfectos de blues y esta cadencia nos lleva de nuevo a la memoria de los versos con una correspondencia realmente admirable.
Ciertamente hay mucho blues metropolitano en el álbum, pero también está el blues away ya clásico en otras obras de Senperena: Piezas de reminiscencia popular; piezas serenas rayando el minimalismo, de increíble poder visualizador; música transportadora en el espacio y en el tiempo; cromatismos ingrávidos y vagabundos de una extraña naturaleza, tal que un paisaje remoto entrevisto en sueños.
He aquí ante nosotros el tercer álbum de Joserra Senperena, sin duda el más maduro y evolucionado de su trayectoria; un álbum importante, de hallazgos extraordinarios, incluso para el propio autor, por cuanto que logra, acaso por primera vez, convocar y reunir de manera definitiva todos aquellos elementos que le han hecho inconfundible y único a su estilo. Con "Dardaren interpretazioa" el pianista se ha propuesto conmover a su público, hacerle suspirar profundamente y hacerle sentir la perplejidad, mayor aún, de no saber si el sentimiento que le mueve a ello es triste o es alegre.
El último de los grandes Honky-tonkers atraviesa el fuego, tiende la mirada del otro lado de la línea y rescata para nosotros su visión trascendente de las cosas: Así es el modo en que Senperena enfrenta las blancas y negras del teclado, yendo mucho más lejos de lo que ningún blues-man de club subterráneo alcanzó jamás.
Quizá sea porque, a diferencia de éstos, y a juzgar por su obra, se hace a todas luces evidente que el hombre del piano "ha tocado bien sereno".
Joserra Senperena publicó en 1999 su primer disco (Joserra Senperena), al que le siguió en 2002, Blues Pasadizoak.
En el año 2003 publicó en colaboración con el traductor Egiguren y el pintor Zumeta el libro disco Mandarin dotore, inspirado en textos de la lírica clásica china, y en 2004, junto al txistulari Ansorena, el experimental Chillida-lekutik.
Es autor de una docena de bandas sonoras para el cine y para espectáculos de teatro, arreglista y productor de grabación de numerosas bandas y solistas, así como músico imprescindible de directo acompañando las giras transnacionales de los más prestigiosos grupos de pop y de rock estatal.
Finalmente Joserra Senperena ha grabado una larga lista de discos como músico de sesión en los mejores estudios europeos y norteamericanos y junto a innumerables productores y artistas de relevancia internacional.
El libro que reúne los poemas de Harkaitz Cano "Dardaren Interpretazioa" está publicado en euskera por Olerti Etxea ed. y en edición bilingüe, vertida al español por el propio autor, en la editorial Atenea-Centro de Lingüística Aplicada (2004), bajo el título "Interpretación de los temblores".
La suposición no es imposible y así lo demuestra el pianista en este nuevo álbum titulado "Dardaren interpretazioa", inspirado de manera directa en la excelente obra poética de Harkaitz Cano, de donde toma, pieza a pieza, cada uno de sus títulos.
Dos universos paralelos, (música y literatura, arte sonora y palabra escrita) siempre al borde de la ruptura, salvo en contados casos como éste, donde la armonía de ambos mundos subjetivos es sorprendentemente efectiva y equiparable.
(Hay un ejemplo muy notable de este feed-back creativo entre Harkaitz Cano y Joserra Senperena: En tres de las piezas, el poeta mismo reemplaza sus originales por otros tantos poemas inéditos, y éstos los escribe ex profeso como un acto de retribución a la música emanada de aquéllos).
Senperena ha creado 13 números instrumentales para piano, contrabajo y batería, a la manera, efectivamente, de la tradición honky-tonky, pero con una pulsación tan personal e inconfundible que se diría que estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo género de blues.
Este es el blues abstracto, el blues platónico e intelectual, de precisión cronométrica al tiempo que repleto de sensibilidad y evocación. Un blues sabiamente contenido, nunca copioso ni exuberante; De notas espaciadas y silencios hipnóticos; de repeticiones y fraseos al modo de salmos tristes o agridulces; de pasajes portadores de tan singular belleza que se desearía hacer de la escucha del álbum un bucle de ciclo contínuo in aeternum.
Senperena ha conseguido empapar su obra de la visión alucinada del poeta Harkaitz Cano, y sublimar la palabra en sonido como sólo los alquimistas sabrían hacerlo.
Los motivos del poeta son sus motivos: rascacielos de New York, los bajos fondos, los márgenes portuarios, la multitud indescifrable, la infinita soledad... Los versos se transmutan en acordes perfectos de blues y esta cadencia nos lleva de nuevo a la memoria de los versos con una correspondencia realmente admirable.
Ciertamente hay mucho blues metropolitano en el álbum, pero también está el blues away ya clásico en otras obras de Senperena: Piezas de reminiscencia popular; piezas serenas rayando el minimalismo, de increíble poder visualizador; música transportadora en el espacio y en el tiempo; cromatismos ingrávidos y vagabundos de una extraña naturaleza, tal que un paisaje remoto entrevisto en sueños.
He aquí ante nosotros el tercer álbum de Joserra Senperena, sin duda el más maduro y evolucionado de su trayectoria; un álbum importante, de hallazgos extraordinarios, incluso para el propio autor, por cuanto que logra, acaso por primera vez, convocar y reunir de manera definitiva todos aquellos elementos que le han hecho inconfundible y único a su estilo. Con "Dardaren interpretazioa" el pianista se ha propuesto conmover a su público, hacerle suspirar profundamente y hacerle sentir la perplejidad, mayor aún, de no saber si el sentimiento que le mueve a ello es triste o es alegre.
El último de los grandes Honky-tonkers atraviesa el fuego, tiende la mirada del otro lado de la línea y rescata para nosotros su visión trascendente de las cosas: Así es el modo en que Senperena enfrenta las blancas y negras del teclado, yendo mucho más lejos de lo que ningún blues-man de club subterráneo alcanzó jamás.
Quizá sea porque, a diferencia de éstos, y a juzgar por su obra, se hace a todas luces evidente que el hombre del piano "ha tocado bien sereno".
Joserra Senperena publicó en 1999 su primer disco (Joserra Senperena), al que le siguió en 2002, Blues Pasadizoak.
En el año 2003 publicó en colaboración con el traductor Egiguren y el pintor Zumeta el libro disco Mandarin dotore, inspirado en textos de la lírica clásica china, y en 2004, junto al txistulari Ansorena, el experimental Chillida-lekutik.
Es autor de una docena de bandas sonoras para el cine y para espectáculos de teatro, arreglista y productor de grabación de numerosas bandas y solistas, así como músico imprescindible de directo acompañando las giras transnacionales de los más prestigiosos grupos de pop y de rock estatal.
Finalmente Joserra Senperena ha grabado una larga lista de discos como músico de sesión en los mejores estudios europeos y norteamericanos y junto a innumerables productores y artistas de relevancia internacional.
El libro que reúne los poemas de Harkaitz Cano "Dardaren Interpretazioa" está publicado en euskera por Olerti Etxea ed. y en edición bilingüe, vertida al español por el propio autor, en la editorial Atenea-Centro de Lingüística Aplicada (2004), bajo el título "Interpretación de los temblores".
