Domingo | Septiembre 10, 2006

Tres libros de lance

     En los Traperos de Emaús de Irun he comprado “Laberinto de sirenas”, uno de los libros más difíciles de encontrar de Baroja. Sin ser un título  raro o desconocido, lo he celebrado como un hallazgo inesperado en mis manos. Por supuesto la edición es de la Colección Austral del año 1963, y aunque un poco roñoso en los lomos, las tapas se conservan bastante bien. Creo que pagué un euro.

     Leyendo la magnífica y larga introducción, uno puede ver, y es cosa rara, al mismo Baroja retratado por su propia pluma. Más adelante los sucesos son ya ficción y hasta donde he leído, se desarrollan en Nápoles. Hay una crudeza portuaria y miserable y como en todas las novelas de don Pío, unos tipos pintorescos y hastiados de la vida. He sentido unas ganas locas de viajar hasta allí, aún a sabiendas de que en nada se parecerá al Nápoles actual. Absit.

 

    Compré también en Emaús un “ Madame Bovary” de Alianza editorial, porque aunque lo tengo por triplicado, me lo reservo para regalarselo al primero que aparezca por casa. Pagué un euro también por el libro. La verdad es que me disgusta tratar con personas que No Hayan Leído Madame Bovary, dirigirles el saludo siquiera, porque comprendo que no merece la pena relación alguna con ellos. Comoquiera que los enredos de la vida hacen difícil mantener este desaire en firme, bien gastado está un euro si con eso puedes dulcificar el trato entre tus semejantes.

 

     ¿Qué más compré? ...Ah, sí: De Juan Marsé, “Si te dicen que caí” en Seix Barral. Un volúmen en perfecto estado y con una fotografía de Marsé en la contra que me ha recordado a Gil de  Biedma. No por el físico, sino por la “manera”. Está encendiendo voluptuosamente un cigarrillo a cerilla, haciendo concavidad con la mano. Calculo que fue hecha a principios de los 70 pero da una sensación de “ayer mismo”. Es una modernidad difícil de explicar pero evidente. En la foto no sale, pero es seguro que hay una copa de ginebra muy cerca de su mano. Esta generación catalana del círculo de Barral, la gente del cincuenta, despreciaba el Scocht por burgués y señorito, (siendo todos ellos  no precisamente de la clase obrera), prefiriendo por mucho el Dry-Gin para la musa y la francachela. Se destrozaron el hígado igualmente, pero dejaron una huella indeleble, como suele decirse.

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Comentarios
1 - ¿se admite tener en casa a Madame Bovary, editorial Austral, año 71 y firme compromiso de lectura cualquier día de invierno? Lo mismo se me ha pasado de fecha la edició y ya no vale. Que lo mismo ahora nos retiras el saludo por no cumplir con los requisitos culturales...

Muy buenas estas lecciones de literatura que nos das.Te voy a mandar una foto que te saqué el otro día de paparazzi total, para apoyar tu campaña de fomento de la lectura, eso sí, de cierto nivel...
Te estás empezando a parecer a Fernando Fernán Gómez. Por lo intelectual de tus palabras, digo....

Sique, sigue escribiendo que esto está muy bien. (Comment this)

Escrito por: Cruz Larrañeta at 2006/09/14 - 20:33:25
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